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Sin embargo, una nueva publicación colombiana desafía esa idea al reunir
en un mismo libro las voces de un médico, una investigadora social y un
académico que encontraron en los versos una manera de interpretar las
experiencias que atraviesan la vida de cualquier persona.
La obra, titulada: “Tres Voces Sin Sentido”, propone una apuesta poco habitual dentro
del panorama editorial: construir una conversación literaria a partir de tres
trayectorias profesionales distintas que convergen en un mismo territorio, el
de las emociones humanas. A través de la memoria, los afectos, las pérdidas, la
esperanza y la búsqueda de sentido, el libro demuestra que la poesía también
puede surgir de espacios tradicionalmente vinculados con la ciencia, la
educación y el análisis social.
"Este libro demuestra que las preguntas más profundas sobre la
existencia no pertenecen exclusivamente a una disciplina o profesión. Todos,
desde distintos lugares, buscamos comprender aquello que nos emociona, nos
transforma y nos conecta con los demás", señalan los autores.
La publicación reúne tres poemarios independientes que conservan sus
propias identidades narrativas, pero que dialogan entre sí a partir de
preocupaciones universales. En A veces llegan versos, el médico y académico Jairo
Hernán Ortega Ortega explora la memoria, la infancia y los vínculos
familiares desde una mirada íntima marcada por la evocación. Por su parte,
Claudia Marcela Velásquez Jiménez, escritora e investigadora social, aborda en
SIN senTldo temas relacionados con el amor, la pérdida y los procesos de
reconstrucción personal. La tercera voz corresponde a José Monguí Pinilla,
quien en Versos del todo reflexiona sobre la esperanza, la ilusión y la
permanente búsqueda de significado.
Más allá de su propuesta literaria, el libro llama la atención por el
origen de sus autores. Sus experiencias en la medicina, la investigación y la
academia aportan nuevas capas de interpretación a los textos, evidenciando cómo
el contacto permanente con las historias, los desafíos y las emociones de otras
personas puede convertirse también en materia poética.
La publicación aparece en un momento en el que diversos estudios han
señalado el creciente interés por la literatura vinculada al bienestar
emocional, la reflexión personal y la búsqueda de sentido. Frente a una
realidad caracterizada por la inmediatez de la información y la fragmentación
de las conversaciones, la obra reivindica la lectura como un ejercicio de pausa
y conexión.
Lejos de ser una simple recopilación de poemas, Tres Voces Sin Sentido
se presenta como una conversación entre distintas maneras de observar la
condición humana. Una propuesta que recuerda que, pese a las diferencias de
formación, edad o profesión, existen experiencias, emociones y preguntas que
siguen encontrando en la palabra escrita una forma de ser compartidas,
comprendidas y preservadas.
Fuente: Juan Oñate
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